A homeopatía: Sencillez y grandeza
En apariencia simple, pero en verdad sencilla y grande, la homeopatía, arte y ciencia de curar creada y desarrollada por Samuel Hannehman a principios del siglo pasado, es un sistema terapéutico de una extraordinaria trascendencia para el ser humano, y sus proyecciones son difíciles de imaginar para el lego.
Su apariencia simple deriva del error de comparársele con la medicina alopática ya que son dos concepciones diferentes, con procedimientos distintos, para restaurar la salud en los seres vivos. Su sencillez estriba en aspectos como el origen de los remedios, principalmente con procedencia de la naturaleza, en la forma de administrarlos y en la relación homeópata-paciente donde la interrelación personal es más importante que lo instrumental. Todo es menos aparatoso, pero nunca empírico.
El remedio homeopático siempre es joven, siempre es nuevo y moderno, a pesar de que muchos de ellos fueron descubiertos hará unos 130 años y de que la mayoría tienen más de 50 años. Así Belladona, Apris mellifica, Carbo vegetalis, Asenicun albun y todos los otros incluidos en la materia médica homeopática, han venido beneficiando a la humanidad durante varias generaciones, y lo seguirán haciendo.
Además, hay una permanente búsqueda de nuevos remedios, que adquirirán, tal condición, después de pasar varias pruebas de patogénesis, pero nunca le quitaran el lugar a los ya aceptados pues cada remedio tiene sus propias características y posibilidades que lo hacen insustituibles. Si bien no se conoce su acción intima sobre la célula y el organismo en general, es bien fundamentada la hipótesis, de que es de carácter energético, estimulando y reordenando la energía vital de los diferentes sistemas biológicos, pero siempre siguiendo el orden de la ley natural.
Con respecto al último punto, la homeopatía no puede ser utilizada con fines excitadores, inhibidores o sustitutivos de la función orgánica, como sucede con otras terapéuticas. Por tanto, nunca tendrá acción abortiva, anticonceptiva o afrodisiaca porque ellos son mecanismos antinaturales, ni por la misma razón, se puede provocar sueño o vigilia artificiales.
Esto indica su acción esencial de reequilibrar y reordenar la función vital. Un buen ejemplo de su efecto equilibrador, es el que se da con respecto al peso corporal, donde, por el tratamiento homeopático, la persona obesa bajará de peso lo suficiente, para ubicarse en aquel que sea conveniente a su propia constitución, pero no más, y ningún remedio o tratamiento homeopático lo hará rebasar sus propios límites naturales. Igual les sucederá a las personas delgadas que desee o necesite ganar peso. Es así como la homeopatía, respetando la ley natural, permite al individuo alcanzar su máxima expresión biológica, que se había manifestado en forma disminuida o aberrante por desajustes en su propia función orgánica.
Mediante una buena orientación de la terapia homeopática, se puede ir más allá de la biológico propiamente dicho y siempre respetando la ley natural, el remedio homeopático actuara sobre la esfera mental y afectiva reequilibrando y armonizando la personalidad, lo cual le permite a la persona reubicarse existencialmente y cumplir así con la responsabilidad básica y esencial de todo ser humano: Su autorrealización a través del desarrollo y potencialización de facultades naturales y el universo. Es adecuado el concepto de “autorrealización personal”, para utilizarlo en este caso, porque es a través de la toma de conciencia de su propia personalidad y de la aceptación de la responsabilidad sobre su propia vida, como la persona se encarrila al cumplimiento de la misión para la cual nació.
Por la anterior se deduce que la homeopatía no solo se desempeña en el plano biológico, sino también en las esferas superiores del ser humano. Es en esta área donde adquiere su mayor dimensión como sistema terapéutico y donde su acción, como se acaba de exponer, se vuelve más trascendental para el paciente. Paradójicamente es el aspecto del que tiene menos conocimiento la generalidad de las personas.
Un aspecto relevante de la homeopatía es la posibilidad que ofrece de poder tratar a la persona como una sola unidad conjugando dos áreas: la mental y la corporal. Así lo importante no será aliviar una dolencia para que el beneficiado siga siendo un número dentro de las estadísticas, ni un engranaje más dentro de la sociedad de consumo, sin importar si llega a realizar sus más nobles aspiraciones personales. Lo importante será, que cuerpo y alma, como una sola unidad, se movilicen en sentido ascendente y evolutivo. Aun en casos de personas con dolencias físicas incurables, la homeopatía actúa sobre el ánimo y el pensamiento del paciente, quien aceptara a pesar de su penosa situación el reto de vivir.
Autor Dr. Jaime del Castillo Riggioni
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